A veces solo quisiera olvidarme del tiempo y sus problemas acurrucada entre tus brazos, como un cachorrito, como un buen libro, como lo que mas quieras sobre este mundo. Las horas no son suficientes cuando estoy cerca tuyo... A veces quisiera borrar de mi pasado todos los momentos de tristeza que intentan opacar esta felicidad que puedo experimentar desde que comencé a conocerte mas profundamente.
Quisiera estar o tenerte a todo momento cerca, llenarme, alimentarme de las bondades de tu alma, y del amor que me quisiera dedicar tu corazón.
Esto parece tan frío sin vos.... Se que tocarte puede generar milagros en mi; algo me dice que tenés sabor a crema del cielo en tus labios -w-. Es el mismo algo que me susurra: "Él es."
Quiero abrazarme a vos, llenarme de vos. No dejarte caer. Ser la voz que siempre quieras oir.
Quiero mirarte mas allá de esta carne que no permite vernos.
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Pensamientos naufragantes en facu y bondis
De repente, entre este mundo de gente, levanto la mirada y me miro... ¡Por Dios, qué sola que estoy! Nadie podría quererme tanto como yo misma... La gente se aleja de quienes cuentan sus miedos, y sus verguenzas, sus pequeños secretos. Al llegar cada ser a mostrar su profundidad ante otros los hace complices de un descubrimiento digno de asociarse a una maldición. La gente no quiere involucrarse: implica un lazo profundo, y lazo suena a cadena. Nadie quiere verse atado a una vida si no lo pidió.
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Quiero encontrar amor y terminar con estas mentiras.
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El mejor sexo... Pero me siento sucia, ¡yo quiero AMOR! :(
...Dónde estás?
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Hace unas horas te vi otra vez y ya creo que me estoy enamorando de nuevo, mucho mucho muchoo >-<.... Me alegras los días, me llenas las noches de pensamientos dulces y serenos... No hay carne, hay magia. Hay miradas... Sos tan suave, tan natural, tan hombre con ojos de niño. Quiero abrazarte tanto, y no puedo. Quiero mirarte tanto, y no me atrevo. No me des tus labios, solo quiero acariciarte eternamente. Estoy alucinada con tu bondad. Te quiero oir mientras cierro los ojos, tenerte cerquita, dormir con tus manos acariciándome, apoyada en tu pecho, o en tu almohada. Quisiera que me cuides, quisiera que me abraces, quisiera que sientas tanto este frio como yo, y corras, me abraces y me eleves a tu mundo pacífico. Pero... resulta raro pedirle estas cosas, o simplemente comentarle como una sugerencia, a un amigo en crecimiento.
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Nota del momento: creo que utilizo mucho la palabra "quiero" y deribados... Debería preguntarme más que querrán los demás también...
,
lala~
domingo, 26 de septiembre de 2010
martes, 21 de septiembre de 2010
Te esperaré, sé que me quieres,
y yo seré tu adoración.
En mi recuerdo grabado estará tu nombre
toda la vida.
Te esperaré
y serás mi gran amor...
Cielo mío, ¿por qué me dejas llorando?
no te olvides de mi amor...
Si tú bien sabes que quererte
¡es mi ambición!
Te esperaré, yo sé que me quieres,
y yo seré tu adoración.
En mi recuerdo grabado estará tu nombre.
Toda la vida te esperaré
Y serás mi gran amor.
~
Hermosa, sos tan hermosa...
(L)
y yo seré tu adoración.
En mi recuerdo grabado estará tu nombre
toda la vida.
Te esperaré
y serás mi gran amor...
Cielo mío, ¿por qué me dejas llorando?
no te olvides de mi amor...
Si tú bien sabes que quererte
¡es mi ambición!
Te esperaré, yo sé que me quieres,
y yo seré tu adoración.
En mi recuerdo grabado estará tu nombre.
Toda la vida te esperaré
Y serás mi gran amor.
~
Hermosa, sos tan hermosa...
(L)
miércoles, 15 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Conclusión
Una vez mas comprobado: el arte y el diseño, en el amor, no tienen chance. Las formas de pensar son distintas, aunque a simple vista apuntasen a lo mismo. Y bue, qué se le va a hacer.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Uno de los mejores mini relatos...
Nochebuena, la otra
Eduardo Galeano
Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían…
Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
-Dile a... -susurró el niño-
Dile a alguien, que yo estoy aquí.
Eduardo Galeano
Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían…
Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
-Dile a... -susurró el niño-
Dile a alguien, que yo estoy aquí.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Meeting
Una de las mejores formas de conocer a alguien es ir a tomar unos tequilas a un bar de mala muerte para contarse historias viejas, de triste o melancólico final... Al menos, es una de mis favoritas.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
El colectivero que salvó a sus pasajeros
01/09/10 - 01:26Etiquetas
- Cartas de lectores
Ahora que el tema del día son los colectivos y lo mal que conducen sus choferes, yo escribo esta carta para agradecerle al colectivero del interno 224 de la línea 194. No sé tu nombre, sólo sé que fuiste un héroe anónimo, que salvaste la vida del pasaje y perdiste tu trabajo por hacer eso.
El 19 de julio salimos de Escobar, como todos los días, a las 6. A los pocos kilómetros, ya por la Panamericana y lloviendo, un camión se interpuso bruscamente en nuestro camino. No sé qué motivo lo habrá llevado a frenar de golpe, fueron milésimas de segundo, todavía siento el rechinar de esos neumáticos tratando de frenar. Tenías otra opción: esquivarlo, aunque eso significaba un accidente mayor y que un camión con acoplado nos partiera al medio.
Optaste por salvarnos la vida, y chocar de frente, pero eso te costó el puesto de trabajo. Si no hubieses arruinado la trompa del colectivo, y nos hubieses matado a los 20 pasajeros, hoy tendrías trabajo, y tus hijos y tu familia no estarían sufriendo.
No entiendo la regla de las compañías de colectivos que penaliza al chofer por chocar de frente; no entienden que en este caso no quedaba otra opción. Tu decisión y tu lucidez, nos salvaron e hicieron posible que tus 20 pasajeros de todos los días, llegasen vivos, sanos y sin un rasguño, a casa. Sentite orgulloso de tu actuar. Sos un chofer de colectivos, de los tantos que honran la profesión. Ojalá la vida, me dé la oportunidad de volverte a cruzar y decirte gracias personalmente.
María Cristina Goicoechea
mcgoicoechea@hotmail.com
El 19 de julio salimos de Escobar, como todos los días, a las 6. A los pocos kilómetros, ya por la Panamericana y lloviendo, un camión se interpuso bruscamente en nuestro camino. No sé qué motivo lo habrá llevado a frenar de golpe, fueron milésimas de segundo, todavía siento el rechinar de esos neumáticos tratando de frenar. Tenías otra opción: esquivarlo, aunque eso significaba un accidente mayor y que un camión con acoplado nos partiera al medio.
Optaste por salvarnos la vida, y chocar de frente, pero eso te costó el puesto de trabajo. Si no hubieses arruinado la trompa del colectivo, y nos hubieses matado a los 20 pasajeros, hoy tendrías trabajo, y tus hijos y tu familia no estarían sufriendo.
No entiendo la regla de las compañías de colectivos que penaliza al chofer por chocar de frente; no entienden que en este caso no quedaba otra opción. Tu decisión y tu lucidez, nos salvaron e hicieron posible que tus 20 pasajeros de todos los días, llegasen vivos, sanos y sin un rasguño, a casa. Sentite orgulloso de tu actuar. Sos un chofer de colectivos, de los tantos que honran la profesión. Ojalá la vida, me dé la oportunidad de volverte a cruzar y decirte gracias personalmente.
María Cristina Goicoechea
mcgoicoechea@hotmail.com
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