Mi problema no es ser débil.
Mi problema es querer parecerte débil frente al mundo, para que me quieras abrazar. Y fallar en eso.
Y seguir siendo débil, sólo ante vos. Y no me cuides siquiera del vos que me destroza.
Mi problema es que, mi única debilidad seas vos, y no me sepas o quieras cuidar.
Mi punto débil.
Entonces, si mi mal persiste y no me podés ayudar, te sentís poca cosa.
Mi orgullo me impide susurrarte la solución.
Y mi fortaleza de hierro ante el mundo sigue siendo intacta.
Y tengo corazón de pelusa en tus manos.
Y sigo sintiéndome débil.
Y sigo sin un abrazo.
Tendrías un abrazo mío cuando quisieras. Te amo y eso no cambiará. Yo no cambiaré. Me verás algún día?...
ResponderEliminar